En un aspirador industrial, la potencia en vatios (W) es un indicador importante, pero no el único. La potencia necesaria depende de la aplicación específica: polvos finos, virutas, líquidos, materiales pesados, funcionamiento continuo. Generalmente, los aspiradores industriales comienzan con potencias de 1000–1500W para usos ligeros e intermitentes, y llegan a sistemas trifásicos de 3000W, 5000W o incluso más de 10.000W para aplicaciones exigentes y de trabajo continuo. Es fundamental evaluar también la potencia de aspiración real (medida en mbar o kPa) y el caudal de aire (medido en m³/h), junto con la calidad del sistema de filtrado.