El caudal de aire se calcula considerando la velocidad mínima necesaria para transportar de forma segura polvos y sólidos dentro de las tuberías. En general, se evalúan el diámetro, la longitud del recorrido y los materiales a aspirar. Un caudal correcto garantiza un flujo continuo, evitando atascos, depósitos y reduciendo el riesgo de paradas del sistema.