Un sistema ATEX es obligatorio en todos los entornos clasificados como de riesgo de explosión, como las Zonas ATEX (Z20, Z21, Z22). La obligación depende del tipo y de la frecuencia con que estén presentes polvos o gases explosivos. En estos casos, la ley impone soluciones certificadas para proteger tanto a los operarios como a las instalaciones productivas.